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ESFUERZO VERSUS SUFRIMIENTO Reflexiones

SEMANA 29: El éxito fruto de la Visión

  • ESFUERZO VERSUS SUFRIMIENTO

En entender la diferencia radica el secreto del éxito”

Llevo años escuchando a las personas decir cosas como “Lo conseguí a base de sangre, sudor y lágrimas”, o aquello más humano de “En la vida hay que sufrir si quieres lograr algo”.

Lejos de la realidad, para lograr éxito en cualquier dimensión de la vida no hay que sufrir.

En mi opinión, entender le diferencia es una de las claves, pues el esfuerzo es algo que tiene que ver con poner precio físico, mental y emocional a lo que quieres lograr, mientras que el sufrimiento es la emoción experimentada al “pagar ese precio”.

Si el esfuerzo lo entendemos como algo malo evidentemente lo significaremos como sufrimiento, pero si lo significamos como parte del éxito en sí mismo, puede convertirse en el proceso más hermoso del ser humano.

Estamos llamados a crecer o a decrecer, lamentablemente no hay término medio. Me gustaría profundizar más en por qué las personas interpretan el día a día, o el proceso, como sufrimiento. Tiene que ver con asumir que el objetivo de nuestra vida y la dirección es lo mismo.

Me explico, la dirección es el camino que decido llevar, lo que daría sentido a mi vida, se logre o no se logre el objetivo final.

El objetivo final puede estar sujeto a miles de variables, pero si yo tengo clara mi dirección, no va a importar si se alcanza o no.

La dirección es vital para mantenerse en paz con uno mismo, pues es la que se sustenta en los valores y los principios de las personas.

Hay millones de personas tratando de lograr sueños, metas y objetivos y no solo se quedan sin lograrlos, sino que además se frustran y terminan viviendo una vida llena de amargura y sufrimiento.

Los síntomas son evidentes.

Primeramente aparece el cansancio físico. Este es normal y se resuelve durmiendo debidamente, no tiene mayor importancia.

Luego aparece el cansancio mental; este es un poco más serio, pero de igual manera su resolución es fácil: unas buenas vacaciones y tiempo de relax y listo para continuar.

Lo peor es cuando el cansancio es emocional; este es más difícil de solucionar, ya que suele ser habitual que este tipo de cansancio tenga que ver más con el sufrimiento que con el esfuerzo.

Cuando una persona cada día se enfrenta a tratar de lograr un objetivo y en lo más profundo de su corazón, es decir en su mente subconsciente, sabe que está “violando” sus valores, o simplemente no coinciden con lo que ha de hacer cada día, el cansancio es emocional y la solución, a pesar de ser simple ya no es tan sencilla aplicarla.

Esta solución requiere dos opciones: 1) Poner en orden los valores y alinearlos con el proceso, es decir con mi dirección; 2) la otra es eliminar el proceso a favor de mis valores.

Para lograr objetivos en la vida no solo tenemos que tener claro lo que deseamos y poner el esfuerzo necesario, sino que además hay que darle un significado poderoso a ese esfuerzo… y por supuesto no es el sufrimiento.

¿Sientes que el precio que estás pagando tiene que ver con sufrimiento? Quizá sea bueno para ti pararte a reflexionar en este concepto:

  • ¿Qué estás haciendo cada día para asumir que ese esfuerzo es sufrimiento?

  • ¿Qué tienes que asumir como verdad para no darte la oportunidad de desafiar la dirección que estas llevando?

Déjame hacerte oro par de preguntas:

  • ¿Qué es lo peor que podría pasar si hoy tomas una decisión que sabes que va a favor de tu propia vida…?

  • ¿Y lo mejor?

No te refugies en ese refrán tan patético de “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”, por favor.

No dejes para luego la decisión… El tiempo pasa demasiado rápido y cuando menos acordemos han pasado diez, veinte, treinta… cincuenta años… Y ya es tarde para decir aquello de: “Tenia que haber tomado y hecho tal o cual decisión”.

La vida está para ser vivida; con esfuerzo, sí… por supuesto.

Si queremos algo tendremos que hacer lo que toque hacer para lograrlo, pero siempre que ese algo sea ecológico, es decir, que esté alineado con nuestros valores y por supuesto, respete los valores y la vida de quienes nos rodean.

Sueña, pon metas, ponte objetivos claros y definidos, trabaja y paga el precio de lograrlo, pero lo más importante, no lo interpretes como sufrimiento: ¡disfruta el camino!

Recuerda que el éxito es un camino, nunca un destino.

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