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¿CUÁNTAS VECES DICES QUE LO HAS INTENTADO?
“El éxito no es un destino, sino un camino”
Hoy quisiera compartir acerca de la vida de Harland David Sanders, más conocido como Coronel Sanders, empresario estadounidense que fundó la cadena de restaurantes de comida rápida Kentucky Fried Chicken (KFC)
Sanders fue el hijo mayor de tres hermanos, en el seno de una familia humilde. Su padre falleció cuando él tenía cinco años, por lo que trabajó y aprendió a cocinar desde pequeño. Abandonó la escuela a los 12 años para ayudar en la granja familiar y poco tiempo después, cuando sufrió malos tratos por parte de su padrastro, se mudó a casa de sus tíos. A los 15 años falsificó su certificado de nacimiento para alistarse en el ejército de Estados Unidos y completó su compromiso de servicio en Cuba. Tuvo todo tipo de empleos, como marino mercante, vendedor de seguros, bombero en los ferrocarriles y granjero.
En 1920 abrió una pequeña estación de servicio en la que cocinaba platos, entre ellos pollo. Su popularidad como cocinero creció hasta tal punto que el gobernador del estado le nombró «Coronel de Kentucky”. Un año después construyó un restaurante con un comedor para 142 comensales. Actualmente, ese local se llama Harland Sanders Café and Museum y es un museo sobre la historia de KFC. En ese sitio comenzó a preparar su famoso pollo frito a partir de una receta propia, con once hierbas y especias, que patentó en 1940.
Pero la Segunda Guerra Mundial forzó un cierre temporal de la estación por el racionamiento de la gasolina.
A comienzos de 1950, vendió el motel por poco menos de 75.000 dólares, debido a que la construcción de la Interestatal 75 reduciría el tráfico de la carretera donde su local estaba asentado. Ya con 60 años, aprovechó la fama de su pollo frito y expandió su negocio a través de franquicias, bajo el nombre de Kentucky Fried Chicken. El primer restaurante se abrió en 1952 en Salt Lake City (Utah) y pronto creció por todo el país.
En sus acuerdos de franquicia se cedía la receta a cambio de un pago de cinco centavos de dólar por cada pieza despachada. Sanders realizó demostraciones personales para vender su producto y desarrolló una apariencia distintiva con bigote canoso, perilla y un traje completamente blanco con corbata negra.
Como anécdota poderosa se comenta que hasta que Sanders consiguió vender su primera alita de pollo, pasó por la friolera cantidad de 1.009 visitas, recibiendo constantemente un no detrás de otro. ¿Se rindió el Coronel? Evidentemente no.
Quizá desde la ignorancia, pero desde la esencia del genio, siguió paso a paso el proceso de oro del cambio de la Programación Neuro-Lingüística, es decir:
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Decide lo que quieres.
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Defínelo con absoluta precisión.
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Analiza qué te está impidiendo conseguirlo.
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Actúa y actúa.
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Y por último, sé flexible.
En 1964 vendió Kentucky Fried Chicken a un grupo inversor por dos millones de dólares, más un salario vitalicio de 40.000 dólares al año para hacer apariciones públicas como embajador de la marca y un constante aumento progresivo año tras año. En ese tiempo, la empresa había alcanzado las 600 franquicias en todo Estados Unidos y unos beneficios anuales de 300.000 dólares brutos.
Me gustaría que pensaras en aquello que te gustaría conseguir, aquello que amas y deseas fervientemente que ocurra. ¿Lo tienes? Genial.
¿Puedes dedicar unos minutos u horas a ser específico? Lo más posible, ya que nuestra mente no es capaz de enfocar en cosas ambiguas e inconcretas. Necesitamos nitidez. Ir conduciendo sin ver claro el camino es asumir el alto riesgo de salirnos del camino, e incluso de llegar al destino a duras penas y ni siquiera darnos cuenta de que ya hemos llegado.
El siguiente paso es… ¿Qué te impide conseguir eso que deseas? Habitualmente eres tú mismo. Debemos de darnos cuenta de que somos nuestros principales boicoteadores, nos zancadilleamos a nosotros mismos y nos auto-limitamos. Mermamos constantemente nuestro verdadero potencial y nos acostumbramos a la mediocridad como si ese estado fuera la máxima expresión del ser humano.
Cuando asumas la responsabilidad de que tú eres el protagonista de tu vida y el arquitecto de tus sueños, actúa.
Actúa de manera masiva y con perseverancia absoluta y por supuesto, sé flexible. Es decir, revisa cada acción y si no estás obteniendo el resultado que quieres, cambia de acción. No sigas haciendo siempre lo mismo si no estás logrando lo que deseas. Eso es demencial.
Asume que el éxito es el camino hacia ese sueño o meta y no consiste en conseguirlo, por lo cual asume que ser una persona triunfadora no tiene nada que ver con lo que tienes, sino con quién eres.
La verdadera magia del sueño no está en lograrlo, sino en caminar dando siempre lo mejor de ti mismo.
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