SEMANA 30: Valores…
“¿Cuáles son los valores sobre los que te construyes?”
Vendría bien recordar la historia de Kisko y su hermana Yina que presenté en la Semana 28 como ejemplo de cómo una criatura puede dar su vida por un familiar sin pensar en nada más que salvarle.
Cuando pienso en historias como esta, reconozco que me conmueven y me hacen reflexionar; en mi cabeza brotan preguntas como estas:
-
¿Cuánto estoy dando?
-
¿Cuánto estoy pidiendo a cambio?
-
¿Cuánto hay de misión en mis decisiones?
-
¿Cuánto hay de propósito en todo cuanto hago?
Cada vez que entro en una empresa nueva para hacer coaching, formación o consultoría pregunto al director, empresario o responsable: “¿Cuál es el propósito de esta empresa y para qué existe esta empresa?”.
Evidentemente hay respuestas de lo más variadas y muchas de ellas giran en torno a “ganar dinero” o “generar puestos de trabajo”…
Pero cuanto más indago en las respuestas, terminamos encontrando un motivo mucho más profundo de “para qué” existe esta empresa. Esta es lo que yo llamo “la parte más espiritual de la empresa”, es decir lo que te conecta con la misión y da sentido a lo que se está haciendo.
Entiendo que pararse a pensar en esto requiere su tiempo y como muchos me dicen: “Los tiempos no están para pensar en misión cuando no llegamos a fin de mes”.
Pero mi trabajo como coach y formador me está permitiendo darme cuenta de que empresas centradas en valores sanos y ecológicos, es decir, que piensan en los demás y además han encontrado en su actividad diaria un por qué y un para qué más elevado que simplemente hacer negocios, son las empresas que mejor están navegando en este nuevo paradigma de mercado.
Crear empresas con valores y con carga social es darle un sentido real a esto que ya veo en muchas páginas web de misión y propósito; a veces, cuando pregunto a la persona que corresponde que me hable de ese apartado, algunos simplemente me responden que: “Eso es algo que lleva el de marketing”.
¿Cómo es posible que estemos hablando de misión y propósito sin saber lo que esto significa? Es el valor real de la empresa de hoy, saber qué estás dando al mercado.
Los valores son el elemento diferenciador de las empresas. Empresas sin valores se hunden, porque son edificios sin cimientos. Pero esos valores no pueden quedarse ahí, simplemente en valores, porque los valores solo son intenciones.
Hay que bajar esas intenciones al suelo y transformarlos en acciones, es decir hay que tactificar esos valores para que cada cliente pueda percibir que de veras estos son los valores que estamos ofreciendo.
No solo quiero dirigir este mensaje a las empresas, ya que cada uno de nosotros tenemos que sostener nuestra vida con valores, que no solo nos ayudan a tomar decisiones en momentos de dificultad, sino a planificar de manera más eficiente nuestro futuro. Nuestros sueños a futuro nacen de nuestros valores y nos basamos en ellos para construir nuestra vida. Nuestros valores son nuestros elementos diferenciadores o lo que es igual, nuestros valores es lo que damos al mundo y sin pedir nada a cambio, o al menos así debería de ser. Es una de las principales características que ha de tener tu trabajo, negocio o vida, en definitiva se trata de tu contribución.
Sólo hay una manera de saber si estamos en el camino correcto, si estamos contribuyendo a dar valor a la sociedad y es con una pregunta que puedes hacerte al acostarte cada día: “¿Hay alguien que hoy viva mejor gracias a mi trabajo?”.
Si la respuesta es “¡sí!”, genial, estas como la niña Yina, dando y además sin esperar nada.
¿Te han inspirado estas palabras?
Haz clic y consigue tu ejemplar aquí:
No dejes que estas reflexiones se queden solo en palabras… llévalas contigo.
